Aloha!
La verdad es que, desde que he decidido dejar de necesitarle, el vacío ha empezado a desaparecer.
Estoy quitando importancia a su ausencia; tomármelo como algo natural, como algo que tenía-que-pasar, me ayuda a admitir que no va a volver. Y ya no me duele pensar en eso.
Le recuerdo como algo bonito, como una buena experiencia. Y ya está.
Ahora la sensación de calma es lo que me molesta. El sentimiento de todo-va-a-volver-a-ser-como-al-principio es lo que más me jode.
Porque odio ese principio.
¿Otra vez a buscar los abrazos de otros hombres? No, gracias.
No.
NO.
Pero estoy segura de que no quiero sentirme en calma. Me gustan los sube-y-baja, me hacen sentir muy viva. Necesito la presencia de alguien que me acaricie el muslo por detrás mía para que sólo lo notemos los dos; quiero volver a los secretos nunca contados sobre las noches de sudor y los días de sueño y sonrisas.
Joder, eso es lo que más me gusta de todo.
Es como una necesidad.
Podría vivir sin ello, pero no sería una vida.
De todas formas, estar en la situación en la que estoy es algo que debo afrontar. Debo acostumbrarme a esto, es algo natural, algo común. Algo que siempre pasa.
O eso dicen.
Buenas noches, bitches!!
A.
PD: No suelo escribir los días lectivos, pero hoy necesitaba decir algo, compartir estos sentimientos. Aunque sea con la simple página en blanco informatizada de este blog.
No hay comentarios:
Publicar un comentario