sábado, 3 de marzo de 2012

Sobre cenas familiares y otras formas lentas e incómodas de morir.


Aloha, little bitches!
Hoy es noche de improvisada cena familiar.
Lo primero es hablar sobre estudios y/o trabajo. "¿Qué tal lo llevas todo, A?", "Buf, ayer en la oficina blablablá..." y mierdas parecidas.
SHIT.
Después, empezad a comer. La conversación suele ser variada. Abundarán temas graciosos, incluso chistes. Las cervezas se convierten en la bebida base, aunque yo prefiero el agua. Mi hermano asegura que la CocaCola es mejor. Yo discrepo*. Los demás siguen hablando. Todo son risas intercaladas con suspiros y lágrimas fugaces y felices.
Es soportable, dentro de lo que cabe.
Lo peor llega ahora: pueden darse diferentes temas, pero siempre acabará saliendo el de la muerte de un ser querido y cercano. Y es entonces cuando los tragos a los botes son más cortos y fingidamente profundos. Alguien comenta algo sobre dicho familiar, una anécdota o un simple recuerdo carente de todo valor. Pero esa persona está muerta y probablemente la echas de menos. Si no, acabarás necesitando su presencia. Sólo hay silencio oscuro y miradas bajas.
Esto ya empieza a ser incómodo y triste.
A partir de ese momento, y después del comentario mágico** que te deja totalmente perdido/a y ya puedes respirar tranquila, no te vas a sentir peor.
A esta fase la llamo "muerte lenta y jodida".
Y ya está. Cinco o seis historias, la mayoría de cachondeo y otra sobre política, y fin. Todo se acaba. Pasean por la casa, revisan tu cuarto de arriba a abajo, se llevan el único libro que te ayuda en todos los momentos, se despiden con dos besos y una promesa de volver y desaparecen.
Pues vale.
Ahora te puedes desvestir y relajar, aunque la incomodidad quedará fluyendo por el aire durante un rato.

Hasta ahora.
A.
PD: Sí, hoy he tenido cena familiar.

*Sobre el tema de que la CocaCola es mejor: no me gusta la CocaCola. No soporto las bebidas con gas, me producen dolores de tripa.
**Comentario mágico: en cada familia hay uno. En mi caso es "tú ya casi no te acuerdas de él, ¿a que no?". Ese él es mi abuelo, el hombre al que más he querido con diferencia de entre todos los hombres de mi familia. Sí, está muerto.
Hasta luego, little bitches!

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